En 1.408, de nuestra cristiana era
ocurrieron ciertos hechos
de los que salen maltrechos
los vecinos de Llanera.
La tierra ellos roturaban
hasta las duras entrañas
y con ello procuraban
leche, nabos y castañas.
Mientras, en casa cercana, en la torre del homenaje
el comendador zampaba un suculento potaje.
Buena vida él se daba,
pues obtenía buenos frutos
por cobrarles los tributos
que la mitra recaudaba.
Cierto día, los vecinos se plantaron
al ver que se aprovechaban
de lo que tanto sudaban
y los impuestos negaron.
En un establo lucharon
y tras una gran batalla
atándolo en una valla
al comendador vejaron.
Raudo y con decisión
el obispo don Guillén
por considerarlo a bien
pronunció la excomunión.
Desde entonces y por fuera
los tratan como apestaos
por ser los exconxuraos
y perxuraos de Llanera.
Para quitarles su ego
y tener más sumisión
el nuevo obispo don Diego
los mandó de procesión.
Iban con sacos de toga
según en los libros reza
con ceniza en la cabeza
y como adorno una soga.
Al ver los de Llanera
el gentío voceaba
y con la gran saña exclamaba
¡que ni el polvo siquiera¡
Para obtener el perdón
en la catedral rezaron
los vecinos que allí entraron
y toda la Corporación.
Siempre me preguntas: ¿quién mete las informaciones en el ordenador?, pues aquí tienes el ejemplo, tú mismo... Felicidades...
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